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Presentan breve recuento de Rufino Tamayo en el muralismo

El artista oaxaqueño modernizó el muralismo y estableció un diálogo con el arte prehispánico y la estética contemporánea.  La exposición permanecerá abierta en el recinto del INBAL hasta marzo de 2020.

Ciudad de México, Méx.- En apariencia otro México. Bocetos para murales de Rufino Tamayo hace un breve recuento de una trayectoria que amplió los horizontes del muralismo, lo modernizó y lo hizo internacional. La exposición recién inaugurada incluye 11 óleos de la colección permanente del Museo Tamayo y que ahora se exhiben en la sala dedicada al trabajo del artista oaxaqueño. “Son las pinturas que seleccionaron Olga y Rufino Tamayo como una muestra de la trayectoria del pintor”, explicó el curador Juan Carlos Pereda.

La exposición despliega algunos de los bocetos originales de los 20 murales que realizó durante su trayectoria, con los que actualizó y dio vigencia al movimiento más importante de la historia del arte mexicano. Algunos de estos murales no fueron realizados y otros se han constituido en iconos de un arte esencialmente mexicano y moderno.

Los 11 oleos comprenden un periodo de 35 años y, entre ellos, se encuentran obras emblemáticas, como el Retrato de Olga (1964), Sandías (1968) y La gran galaxia (1978).

En esta ocasión hay un agregado de gran importancia, el lienzo inconcluso que dejó sobre el caballete de trabajo y que con elocuencia deja entrever el proceso de realización de sus pinturas al óleo.

En la retrospectiva se pueden apreciar varios aspectos de su obra, como lo es el descubrimiento de la belleza estética de la escultura prehispánica. Dado que solo se le reconocía como testimonio cultural y es hasta que llega Tamayo que se le aprecia como una composición artística cargada de espiritualidad y belleza fuera de los cánones clásicos del arte.

El artista dialogó con el arte prehispánico y la estética contemporánea y también con el arte popular mexicano, y lo expresó en ese colorido que le dio fama, que está presente en toda su obra y es parte de lo que se ve en esta muestra.

En el recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura además se apreciará a un Tamayo muy actual, a un artista moderno y contemporáneo que dialoga con sus pares estéticos, como Pablo Picasso, Henri Matisse, Bernard Buffet, entre otros; con una generación de artistas de vanguardia generacional con la que establece una relación de tú a tú, cargado con un bagaje único que lo diferencia y lo hace personal; es decir, la aportación de Rufino Tamayo a la historia del arte contemporáneo.

 

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Staff Santa Cultura

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